¿Cómo sería tener un tentáculo en lugar de un brazo? La ciencia contesta
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Diálogos

15 Feb, 2024
“La forma en la que un pulpo atrapa a su presa es realmente elegante, razón suficiente para desarrollar un tentáculo robótico blando capaz de manejarse a la distancia con un guante que se coloca sobre un dedo.”

Por: Alondra Flores

 

Científicos de la Universidad de Beihang en Pekín, China, desarrollan “octobot”, un tentáculo blanco con ventosas que puede manejarse a distancia para analizar la forma “tan elegante” de los pulpos al capturar presas.

Para algunos observar un pulpo es de las actividades más satisfactorias, según detallan científicos de la Universidad de Pekín: “La forma en la que un pulpo atrapa a su presa es realmente elegante”, razón suficiente para desarrollar un tentáculo robótico blando capaz de manejarse a la distancia con un guante que se coloca sobre un dedo.

Desde hace tiempo los pulpos son fuente de inspiración para los científicos que trabajan en la robótica. “Tienen cientos de músculos. Su movilidad es totalmente distinta a la de los robots tradicionales”, afirma Li Wen, director del proyecto.

 

Un movimiento como ningún otro

Los brazos del pulpo son particularmente inusuales, a diferencia del sistema motriz de un ser humano que funciona de acuerdo con lo que dictan y mandan los estímulos cerebrales; la interacción del sistema nervioso con el brazo de la especie produce un esfuerzo ligeramente limitado al interactuar por activación secuencial.

El punto focal de la investigación era el movimiento de “propagación de la curvatura” al capturar presas; es decir, la flexión que comienza en la base del brazo y se propaga en forma de onda hasta la punta, envolviendo a un pez o a cualquier otra criatura con las ventosas.

Para imitarlo los investigadores modelaron matemáticamente el movimiento de flexión-propagación. En la construcción del tentáculo robótico, el equipo colocó chips de silicio estándar con el fin de formar una red electrónica que imita el sistema nervioso del brazo de un pulpo.

Tanto la punta del tentáculo, diseñada con segmentos de silicona blanda y equipada con ventosas, y los sensores de temperatura incrustados con “cables” de metal líquido, formaron parte de la unidad que se maneja de manera autónoma mediante el guante de dedo.

El sensor es capaz de captar desde el movimiento más fino del dedo del operador hasta un cabeceo, balanceo y aceleración de su mano o brazo y ese movimiento se transmite al tentáculo. Así es, como un brazo de un pulpo de verdad.

 

Un tentáculo con habilidades limitadas

Aunque su capacidad es mayor de la que los científicos esperaban, traducir un movimiento delicado, sobre todo de agarre, es uno de los principales retos de la robótica blanca. “Se necesita una fuerza muy controlada para agarrar algo sin dañarlo”, explica Dietmar Hutmacher, ingeniero biomédico de la Universidad Tecnológica de Queensland, Australia.

Esta tecnología tiene aplicaciones en muchas ramas como la búsqueda marina. Contar con un tentáculo lo suficientemente rápido para capturar objetos en el agua sería útil, lo mismo ocurriría con los estudios sobre el tracto gastrointestinal e incluso la colocación de órganos artificiales.

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