Estudiante de la maestría en Periodismo y gestión cultural

La noche en la Ciudad de México no se explica: se atraviesa. Y Sandra Blow ha pasado los últimos 15 años dentro de ella, con cámara en mano y sin pedir permiso.

Nacida en Atizapán de Zaragoza, Estado de México, en 1990, Sandra Villavicencio, mejor conocida como Sandra Blow, estudió fotografía. 

Su obra –cruda, íntima, nocturna– retrata la vida después del horario laboral: fiestas, cuerpos, deseo, identidades disidentes, moda en pieles no normativas y escenas de la comunidad queer y LGBTIQ+ en la Ciudad de México.

Su archivo dejó de ser subterráneo y ahora cuelga en paredes blancas, ya que desde 2024, su trabajo forma parte de la colección permanente del MoMA (Museum of Modern Art) en Nueva York, consolidándola como una de las fotógrafas y artistas visuales mexicanas y latinas más relevantes de su generación.

Ahora, con el lanzamiento de su libro XV, Sandra Blow reúne 15 años de imágenes que no sólo documentan una trayectoria, sino un rito personal y colectivo de su comunidad.

Foto © sblowxv / Frenesí Ediciones

Bajo una atmósfera de organic house, a media luz y en el salón principal de la Soho House México, Sandra Blow llega, ilumina la habitación de rosa, toma su espacio y comenzamos a platicar:

–Sandra, en México cumplir 15 años es un rito de paso, es una presentación social, un ritual de transición, en tu caso, estos 15 años de trabajo, ¿qué significan para ti?

“Simbólicamente un poco de eso, tal vez no la presentación en sociedad, pero si decir mira ya llevo 15 años de trabajo, ya soy válida, ¿no?, ya tengo esta trayectoria o ya tómenme en cuenta. Han sido 15 años que han pasado muy rápido y muy lento a la vez, también significa para mí mostrar un poco del archivo que yo llevo construyendo todos estos años, un archivo que quiero que trascienda en el tiempo.”

–Más que un archivo Sandra, me parece un diario, una manera de documentar tu vida día a día. ¿Fotografías para recordar o para no olvidar?

“Qué bonito nadie me había preguntado eso. Al rato me lo preguntas, déjame pensar. ¡Wow!, que fuerte.”

–Ok, ok, oye y ¿dejaste fuera algún material para XV y por qué?

“Sí, se quedaron muchas cosas fuera, muchísimas, imagínate 15 años de trabajo, no se pueden resumir yo creo ni en 15 libros.

–Sí, uno por año…

“Ándale, si y los vendo como enciclopedia, por tomos, jajaja, pues yo la verdad es que a la hora de escoger las fotos procuro no estar involucrada, porque las fotos obviamente tienen una carga sentimental, entonces a lo mejor yo digo: esta foto es buenísima y alguien más la ve y dice, mmm pues más o menos, es mejor ésta, entonces, prefiero que sea un ojo crítico, confío en la parte de la curaduría, que haga lo suyo, of course que tengo mi sello en el libro, yo hice una preselección de muchas fotos que mandé a la editorial, luego me regresaron un draft, Olga (su manager) y yo lo revisamos y dijimos esta foto se vería mejor aquí y ésta acá y pues yo vi que faltaban personas o momentos que yo quería incluir y les dije oigan, inclúyanmelas ahí, o producciones que yo iba haciendo mientras el libro estaba editándose, como haber retratado a Lyn May, y no podía quedar fuera de XV.”

–Sandra tu arte impacta, seduce e incomoda. ¿Dónde trazas la línea entre lo íntimo y lo exhibido?

“Por ejemplo, nunca he hecho autorretrato cómo tal, yo nunca me he vulnerado de una manera realmente en que me tome desnudos, esa parte de mi intimidad la mantengo privada, soy ‘mostrona’ en mi manera de vestir y no tengo ningún problema, pero mi intimidad es lo único que realmente he protegido, de todo lo demás, no tengo ningún problema en mostrarlo, exhibo todo tal cual está pasando, a no ser que la persona me diga ‘no’, o sea tengo algunas fotos de amigos y amigas drogándose y me han dicho esas fotos no pueden salir hasta que mi mamá se muera. Tengo una foto de una amiga dándose una ‘línea’ aquí en mi teta y me dice si ve eso mi mamá se muere y yo, claro que no amiga, obvio, yo nunca metería en un problema a cualquiera de mis sujetos.”

Foto © sblowxv / Frenesí Ediciones

–Pues la noche es un territorio constante en tu trabajo. ¿Qué te da la noche que no te da el día?

“¡Ay! Pues es que es cuando salimos los monstruos, es cuando salimos los freaks, es donde nos sentimos a salvo, donde nos sentimos libres, donde parecemos pertenecer, hemos estado tomando más espacio en todo, la noche es el territorio donde siempre vive la música, el baile, las drogas, los excesos, el sexo, estas no son cosas que pasen tanto durante el día, sino cuando baja el sol.”

–¿Crees que la fotografía aún puede ser subversiva en una era que está saturada de imágenes y ahora en épocas de Inteligencia Artificial (IA)?

“¡Qué fuerte!, pues yo creo que sí, yo creo que todo depende de la manera de ver de alguien o si tu manera de ver es única, no tendría por qué pasar desapercibida, o que, por ejemplo, este tema de la IA que te robará el trabajo, no sé, yo creo que pueden intentarte copiar de todas las maneras posibles hasta una máquina, pero pues nadie va a tener tu visión, por ejemplo, yo hago fiestas, ¿no?, ¿entonces cómo va a ir la IA a la fiesta? No se puede, eso todavía no existe, no hay un robot fotógrafo que vaya a la fiesta y esté capturando fotos, entonces por ese lado hay cosas que la IA no puede suplir, yo creo que es una herramienta que todos deberíamos empezar a utilizar, porque es buena, pero no basar tu vida ni tu carrera, ni lo que ya sabes hacer.”

– Si este libro fuera encontrado en 20 años. ¿Qué te gustaría que dijera de tu generación, de nuestra generación?

“Este boom de la cultura queer en la Ciudad de México. Lleva ya muchísimos años existiendo una comunidad sólida, en la ciudad, en el país, pero creo que se dividía mucho como en gays y lesbianas y casi todo el territorio lo tenían los hombres gays y lo único que existía era la Zona Rosa para gays y un antro que se llamaba Lipstick para mujeres y ¡ya!, entonces creo que el boom de la cultura queer ya empezó a incluir a todo tipo de personas no binarias, drag queenstrans, bisexuales, lesbianas, gays, todos los que se quisieran sentir incluidos ya como dentro de una comunidad, al menos eso es lo que yo he querido retratar lo que yo viví cuando llegué aquí, a la Ciudad. Por eso lo empecé a fotografiar, porque dije wey, esto es importante, o sea, esto está pasando ahorita, yo decía voy a hacer un retrato de esta persona que está haciendo esta fiesta legendaria.”

Foto © sblowxv / Frenesí Ediciones

–Y supongo que volteas, ves y te preguntas ¿quién lo está grabando?, ¿quién lo va a transmitir?

“¡Exacto!, yo, aunque fuera de fiesta, traía mi camarita y pues a documentar, y pues ser parte de la comunidad también y saber que esto es importante y sé que está pasando, yo soy parte de esto y mis amigos son parte de esto, no es como que yo soy una extraña, que dijo, me voy a meter a ver, yo estaba retratando lo que estaba pasando en mi vida y después me di cuenta de que eso era un archivo.”

–Y de este boom específicamente del movimiento drag. ¿Qué opinas? Se vino fuerte ¿no?

“¡Ay pues a mí me encanta! yo soy fan, yo todo el tiempo que estuve trabajando fijo en la noche en algún club o algunas fiestas que de verdad eran cada fin de semana, pues mi inspiración siempre eran las drags, mi momento de paz era agarrar alguna y decirle vamos a tomarte fotos por allá y ponerla ahí un ratito y hacerle unos retratos y ya después volver a fotografiar el ambiente del antro. Se volvieron mis amigas, se volvieron mi refugio y mi inspiración, ¡neta que las amo!

–Sandra, por último. Primero estos 15 años de carrera, después el MoMA y ahora la presentación de tu libro XV, ¿Qué te interesa romper en este 2026?

“Pues yo creo que trabajo en todo sentido. Quisiera que marcas más comerciales se acercaran a artistas que hacemos esto como para cambiar también la narrativa del consumidor. Seguir incursionando en este tema de grabar vídeos musicales o grabar algún corto. Por supuesto, exponer, exponer siempre. Me encanta. Seguir haciéndolo internacionalmente. Las ferias del Arte en febrero, vamos a estar ahí activos. Y pues, siempre a donde me depare el destino, ya sabes que a veces las oportunidades llegan de un día al otro y uno nunca sabe.”

Foto © sblowxv / Frenesí Ediciones

XV no se siente como un recuento, sino como una prueba de existencia. Sandra Blow no salió a buscar una escena: la estaba viviendo. Por eso sus fotos no miran desde arriba ni desde lejos; miran desde adentro, desde el afecto, desde la complicidad. Quince años después, su diario personal no pide permiso simplemente demuestra que esto pasó, que seguimos aquí y que alguien tuvo la lucidez de documentarlo. Sandra respondió al fin que fotografía para recordar que no debe olvidar. 

Los 5 favoritos de Sandra Blow: 

Comida: Tacos.

Restaurante: La Bela Mariscos.

Grupo de Rock: AFI Color: Rosa.

Película: Dobermann (1997).

Caricatura: Bob Esponja, Los Padrinos Mágicos.

Sandra Blow, XV. Frenesí Ediciones coedición Salón Silicón 2025, ISBN: 978-607-26636-2-6. 272 páginas.

Foto © sblowxv / Frenesí Ediciones