Por María de Jesús Hernández Castillo y Andrea García Ruiz
La Escuela de Periodismo Carlos Septién García recibió al periodista Pascal Beltrán del Río, director editorial del periódico Excélsior,quien participó en el conversatorio: “Retos de la libertad de expresión”, el 29 de enero.
Pascal Beltrán, quien estuvo acompañado de Javier López González, asesor del periódico La Crónica, inició el conversatorio mencionando su corto, pero significativo paso en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Después de casi 40 años regresó para hablar sobre la libertad de expresión, que, de acuerdo con el exestudiante de la escuela de periodismo creyó que nunca volvería a hablar sobre este tema.
“Ingenuamente creí que nunca volvería a hablar de la libertad de expresión […] pensé que con el despertar de la libertad de la democracia nunca volveríamos a hablar sobre ese tema, era algo que dábamos por sentado”, dijo el director editorial del periódico Excélsior.
La reflexión del también exprofesor de la Universidad Iberoamericana fue que la razón por la que la libertad de prensa y la democracia se están perdiendo es debido a que nunca consideraron “regar los campos todos los días”. También añadió que se debe hacer una autocrítica y crítica a la sociedad ante la falta de libertad de opinión.
Beltrán del Río aprovechó para nombrar la violencia que viven los periodistas en México y aseguró que el problema no es que maten a periodistas, sino la normalización de la violencia y que los asesinatos a periodistas se atribuyan a casos personales, no por oficio. Continuó explicando que actualmente “el periodista aprende que la crítica tiene costo, señalamiento, linchamiento y que la duda es castigada. No con cárcel, (a veces sí) pero sí con estigmatización, aislamiento y desacredito”.
El dos veces galardonado con el Premio Nacional de Periodismo, expresó que, para él, la libertad de expresión deja de ser derecho y se convierte en privilegio para quienes dicen las palabras correctas en el momento correcto y como las redes sociales “ampliaron” la voz, pero “amplificaron” el castigo. “El escrutinio es permanente, la cancelación inmediata y el error imperdonable”, declaró el periodista.
Pascal Beltrán definió al periodismo como una conversación incómoda, que actualmente se ha convertido en una profesión “frágil”, “selectiva” y “condicionada”. Por lo que en el conversatorio: “Retos de la libertad de expresión”, la pregunta no es si la libertad de expresión existe o no, sino cuestionar a los estudiantes qué tipo de periodistas quieren ser, los que repiten discursos o los que incomodan.
“La libertad de expresión no muere solo cuando se prohíbe hablar, sino cuando ya no se escucha nada distinto”, recalcó Pascal Beltrán del Río.
Finalmente, el periodista Pascal Beltrán del Río agradeció la invitación y recalcó que él también aprende de los estudiantes, “si desaprovechas la oportunidad de aprender algo has desaprovechado el día”.

“El periodismo es un oficio para meterse en problemas, para causar incomodidad”: Pascal Beltrán del Río
Pascal Beltrán del Río regresó a la Escuela Carlos Septién García, para dialogar con estudiantes sobre los desafíos actuales de la libertad de expresión, el ejercicio periodístico en México y la responsabilidad ética de las nuevas generaciones.
El encuentro contó con la participación de Javier López González y de la directora de la escuela, Analletzin Díaz Alcalá, quien dio la bienvenida al periodista y subrayó la relevancia de abrir espacios de diálogo sobre el presente del periodismo en México.
La libertad de expresión como autocrítica
Durante su intervención, Beltrán del Río compartió una reflexión personal al señalar que nunca pensó volver a hablar de la libertad de expresión como un tema en riesgo dentro de la vida democrática del país.
“Lo digo como autocrítica, porque hoy estamos perdiendo la democracia y la libertad de expresión. Pensamos que ya no era necesario discutirlo, que era algo ganado”, expresó ante estudiantes y docentes.
“Hoy vengo a reflexionar. En este conversatorio no vengo a echar rollo; vengo a que conversemos como periodistas de un tema que nos ocupa a todos.”
El periodista enfatizó que la libertad de expresión no desaparece de manera repentina, sino que se debilita cuando deja de ejercerse y protegerse de forma cotidiana.
“No es un ejercicio neutro”
Beltrán del Río recordó distintos momentos clave de la historia reciente del país, como la alternancia política del año 2000 y los años en los que se agudizó la violencia contra periodistas.
Uno de los episodios que marcó su trayectoria fue el asesinato de Manuel Buendía, hecho que le permitió dimensionar los riesgos del oficio y la fragilidad de las garantías para ejercerlo en México.
“Muchos pensamos que la lucha ya estaba ganada y dejamos de empujarla. Hoy vemos el riesgo de perder lo que se consiguió con décadas de esfuerzo”, afirmó.
“Hablar hoy de libertad de expresión no es un ejercicio neutro. Es una conversación incómoda atravesada por el poder, la violencia y el miedo; por eso es importante que se dé aquí, en una escuela de periodismo, con quienes están llamados a hacerla cuando es peligroso. La libertad de expresión no se pierde de golpe, no desaparece con un decreto o una reforma explícita. Se erosiona. Se desgasta. Se encoge. Se vuelve riesgosa e incómodamente impopular.”
Nuevos retos en el periodismo: redes sociales y discurso oficial
El jefe editorial de Excélsior señaló que hablar de libertad de expresión no es un ejercicio neutral, sino una conversación atravesada por el poder, la violencia y el miedo. En ese contexto, destacó la importancia de discutir estos temas dentro de una escuela de periodismo.
“El México de la 4ta Transformación, el principal reto no es que la libertad de expresión haya sido abolida, sino que se volvió frágil, selectiva y crecientemente condicionada. El periodista aprende a que la crítica tiene costo, que el señalamiento trae linchamiento y que la pregunta es castigada, no siempre con cárcel, a veces sí, pero sí con estigmatización, aislamiento y descrédito. México sigue siendo uno de los países más peligrosos para ejercer este oficio”, declaró.
Asimismo, habló de los desafíos actuales del oficio, como el impacto de las redes sociales, donde la crítica se amplifica, pero también la estigmatización, la descalificación y la cancelación. A esto se suma, dijo, la confusión entre información y propaganda cuando los discursos oficiales saturan los espacios informativos.
“El argumento, la etiqueta y la libertad de expresión dejan de ser un derecho universal para convertirse en un privilegio de quienes dicen lo correcto en el momento correcto. Ahí también hay un reto tecnológico: las redes sociales ampliaron la voz, pero también amplificaron el castigo. El discutir es permanente, la cancelación inmediata y el error imperdonable. Para muchos jóvenes periodistas, el dilema ya no es sólo qué investigar, sino qué puede decirse sin quedar marcado de por vida. La censura ya no sólo viene del Estado, del crimen organizado, del algoritmo o de la multitud digital.”
El oficio periodístico: ¿a qué te enfrentas realmente?
En la parte final del conversatorio, Beltrán del Río invitó a las y los estudiantes a asumir el periodismo como un oficio que exige compromiso, ética y disposición permanente para aprender.
“No es un hobby ni una actividad cómoda. Es un oficio que mezcla sacrificio y satisfacción, pero que también deja aprendizajes todos los días”, señaló.
Finalmente, subrayó que el periodismo cumple una función social indispensable y que quienes lo ejercen deben decidir, cada día, si prefieren la comodidad o la responsabilidad de preguntar e incomodar.