Por Santiago Figueroa
Después de meses de rumores y especulaciones, la espera terminó: Sergio “Checo” Pérez volverá a la Fórmula 1 en 2026, esta vez con la escudería debutante Cadillac Racing, que entra oficialmente al campeonato con un proyecto ambicioso y con miras al protagonismo inmediato. La noticia sacudió tanto a los seguidores del automovilismo como a la prensa internacional, pues no sólo se trata del regreso de uno de los pilotos más queridos de la parrilla, sino también de la incursión de una marca histórica en el deporte motor más exigente del mundo.
El anuncio se hizo a través de un video que rápidamente se viralizó en redes sociales, protagonizado nada menos que por el actor Keanu Reeves, quien dio la bienvenida a Pérez y a su nuevo compañero de equipo, el finlandés Valtteri Bottas, con la frase: “We’ve been expecting you” (Los estábamos esperando). Con este gesto, Cadillac demostró que no sólo busca competir en pista, sino también posicionarse como un espectáculo global, apostando a una estrategia de mercadotecnia innovadora y disruptiva, con una identidad fresca que puede atraer tanto a los fanáticos tradicionales como a nuevas audiencias.
El regreso de “Checo” a la máxima categoría ocurre tras su sorpresiva salida de Red Bull Racing en 2025, cuando el equipo austriaco decidió prescindir de sus servicios antes incluso de iniciar la temporada. Aquella decisión dejó al mexicano fuera de las pistas durante un año completo, un golpe difícil para su carrera y para sus seguidores, pero que también le permitió replantearse su futuro. Lejos de retirarse, Pérez mantuvo su preparación física y mental, a la espera de una oportunidad que le devolviera el protagonismo. Ahora, con un contrato inicial de dos temporadas y la posibilidad de extenderlo a tres, el tapatío buscará escribir un nuevo capítulo en su trayectoria y consolidarse como líder de un proyecto que pretende desafiar a las grandes escuderías desde el primer año.
En cuanto a su compañero, Bottas llega con una amplia experiencia, tras haber brillado junto a Lewis Hamilton en Mercedes, donde fue pieza clave en la era de dominio de la escudería alemana, y posteriormente competir en Alfa Romeo y Kick Sauber. A sus 35 años, el finlandés será un socio estratégico para Cadillac, aportando conocimiento técnico y una gran capacidad para desarrollar un monoplaza competitivo desde cero. Su perfil, más enfocado en la constancia y el trabajo de equipo que en el espectáculo mediático, complementa perfectamente el carisma y la popularidad de Pérez.
La llegada de Cadillac a la Fórmula 1, sumada a la contratación de Pérez y Bottas, promete sacudir el panorama de la parrilla en 2026. Para la categoría, significa un paso más en su expansión global y en la apertura a nuevos fabricantes que ven en la F1 una plataforma de innovación tecnológica y de posicionamiento de marca. Para México, representa el regreso de Checo a la élite del automovilismo, un motivo de orgullo nacional que volverá a despertar pasiones cada fin de semana de Gran Premio.